1. Cuando tienes un problema importante en tu vida, (deber dinero, que se ponche la llanta, te rompas una pierna, te corran del trabajo) tu primer pensamiento suele ser: ¿quién me puede resolver el problema? Piensas en terceros, en vez de cómo resolveré este problema. En lugar de que tú consideres que tienes la habilidad de resolver el problemas piensas en que otras personas te lo resuelvan. 

2. Piensa lo más rápido que puedas, ¿en cuáles actividades eres muy buena/o? Si resulta que no se te ocurre nada o te pones pretextos en lugar de afirmar que eres buena para tal cosa, puede que haya un tema de autoestima.

3. Que seas capaz de verte al espejo desnuda/o y explorar tus pensamientos: si estos son neutros o positivos, vas bien; pero si tus pensamiento son negativos, y no te gustan algunas partes de tu cuerpo, te juzgas o te reclamas, o peor aún ni siquiera eres capaz de verte desnuda/o y explorar tu cuerpo, es probable que haya un problema de autoestima.

4. ¿Qué tanto te emocionas o te asustas de imaginarte haciendo una actividad que nunca has hecho en público? Esa sensación de lo nuevo: ¿te asusta o te emociona? Si te asusta es porque piensas que el valor que tienes como individuo va a ser disminuido a partir de la habilidad de algo que claramente no sabes hacer, una parte de ti cree que vales menos porque no sabes hacerlo y por lo tanto, temes exponerte al público. 

Si tienes de 2 a 4 de estos puntos tienes un problema de autoestima que trabajar; si tienes sólo uno es normal, pero igual tienes que trabajar en ello. Si no tienes ninguno tu autoestima está sana y plena, y es probable que tengas muy buenos resultados en tu vida porque la autoestima es la base de todo, tu vida y tus resultados son buenos.