De entre muchos dichos que se manejan en el toreo, hay uno que dice para ser un torero, el primer requisito es parecer un torero. Sin meternos en debates sobre esta polémica actividad, la cita me parece muy adecuada para el tema de hoy, porque, en efecto, parecer un torero es un asunto tan complejo, tan lleno de rituales y tradiciones muy antiguas, protocolos casi barrocos, que no cualquiera lo consigue. Y la afición le da mucha importancia porque por ahí empieza la credibilidad de alguien que, se supone, se está jugando la vida, ni más ni menos..

 

Quiero decirte que no es diferente para ti: de la imagen que proyectes depende tu credibilidad y, de esta, un montón de cosas que pueden significar la diferencia entre el éxito y el fracaso de tu negocio o actividad profesional.

 

Te puedo imaginar previo al lanzamiento de tu empresa, pasando largas noches en vela, empleando toda tu capacidad, toda tu experiencia, tu talento, esfuerzo, dinero, ilusiones; sé que fueron jornadas agotadoras y, frente a semejante exigencia, el asunto de la imagen puede parecer algo superfluo. Lo sé porque pasé por lo mismo y cometí el error de menospreciar la importancia de este aspecto del negocio; me pareció innecesario invertir en ello, así que opté por lucir como soy, el mismo de todos los días; tampoco acudí a un experto para diseñar la imagen corporativa de mi naciente empresa y lo “resolví” con un buen amigo. Créeme, es un error que no volveré a cometer.

 

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Necesitas la asesoría de un profesional en imagen para que te ayude a reconocer el Estilo más adecuado para tu negocio. Te lo digo como psicólogo: el efecto que tiene la imagen en el receptor de tus mensajes, es decir, en tus prospectos y clientes, provoca una predisposición inconsciente a esperar de ti cierto trato, ciertos precios y cierta relación contigo. El Estilo de Imagen que proyectes es tan importante, porque equivale a una preventa de tus productos y/o servicios.

 

Si, por ejemplo, apuntas a un mercado masivo, con una estrategia de precios bajos que resulten accesibles para tus potenciales clientes, pero tu imagen es demasiado elegante, sofisticada, tus prospectos sentirán que tanto refinamiento cuesta y no se tomarán la molestia ni de preguntar por tus precios, ¿para qué?, ellos no se visten como tú ni trabajan en una oficina como la tuya porque esa no es su realidad y, consecuentemente, tus productos y/o servicios tampoco deben serlo. No te irá mejor con el sector del mercado que coincide con ese estilo, porque al conocer tus precios dudará: ¿tan barato?, ¿por tan poquito dinero me darán la calidad que acostumbro?

 

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Alinear tu Estilo de Imagen con tu público objetivo y con los precios de tus productos y/o servicios es una inversión que se justificará desde que salgas a conquistar tu mercado y, también, a lo largo de los años, porque hemos hablado ni más ni menos que de identidad. Conviene entonces que no improvises por ahorrar unos dólares.

 

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