Si tienes 2 de 3, sí estás obsesionada/o. 

1. Piensas en esta persona más de 10 veces en el día: Dígamos que estás despierto/a 16 horas, y si 10 de las 16 estás pensando recurrentemente en esta persona, se puede pensar que es una obsesión. Reflexiona en qué momentos del día lo estás haciendo. Escribe en un diario o un hoja cada que estés pensando en esa persona y si al final del día tienes más de  10 o 20 notas, significa que lo recuerdas muchísimo. 

2. Revisas constantemente sus redes sociales:  Si las revisas todos los días o más de dos o tres veces por día, tendrías un punto ahí. Esto va desde que te metes a su perfil, hasta pedirle a tu amiga que cree un cuenta y desde la de ella meterte a su cuenta porque te bloqueó.

3. Es de lo único que hablas con personas o amigas/os: Si tu único tema de conversación es él o ella y no logras estar sin hablar de esta persona, hay un problema. Un agravante sería que sólo hablaras de eso, a tal modo que tus amigas y amigos te lo hagan saber y comiencen a alejarse de ti. 

Te recomiendo que agendes tus momentos de obsesión, el problema surge cuando el momento de obsesión está libre, ponlo en una agenda y de este modo sólo tendrás un horario de obsesión, de 10 a 11 de la noche, por ejemplo. No tienes derecho de revisar las redes, acordarte o hablar de esa persona mucho tiempo, sólo en el período que te asignaste. El punto es que algo que tienes disperso todo el día lo acomodes en porciones claras, de este modo será más fácil controlarlo y acomodarlo de tal forma que recuperes tu estabilidad emocional.