Si crees que eres una persona muy impulsiva que no sabe controlar sus emociones ¡NECESITAS SABER ESTO!

Existe este mito que mantiene que las personas que se enojan, gritan, “que no se dejan”, “que llegan hasta donde tienen que llegar con los demás”, explotan su carácter o “tienen un carácter muy fuerte” consideren que es normal; permíteme decirte que ese carácter NO es un carácter fuerte, sino que realmente es un carácter débil y lo es así porque no se ha trabajado, al no haber sido trabajado no puede direccionar sus esfuerzos a los puntos necesarios.

Es un carácter que se llena y se desborda, y ese exceso muchas veces genera resultados, pero no te das cuenta de todo el daño colateral que estás haciendo a lo demás o a tu cuerpo, pues éste también se lastima; cada vez que te “estresas”.  Te explico: el estrés es la sensación que tiene el cuerpo cuando se prepara para el peligro, y en esta situación atacas o huyes, todos tus músculos se tensan para guardar energía y después generar el ataque o la huida.

Si tú te estás estresando normalmente en tu vida, y cuando esto pasa, no mueves tus músculos y sólo tu voz, tus músculos se quedan tensos, de modo que van a jalar la columna dependiendo del lado para la que los estés forzando, y este jaloneo a lo larga te perjudicará creando una escoliosis en la columna y después tu caminar cambia, afectando tus rodillas. 

Todo tu cuerpo está conectado, tener un flujo emocional de este tipo definitivamente es un carácter débil y es importante reestructurar este concepto, porque muchas personas consideran un “beneficio” tener un carácter fuerte, se retroalimentan a tener uno más fuerte y esto va a escalando de modo que no te lleva a ningún lado. 

Si tú tienes un carácter que tiende a explotar, consigues lo que quieres, pero tienes daños colaterales, te invito a reflexionar:

-Tienes que redefinirte como una persona que necesita entrenamiento con su carácter, con tu forma de reaccionar hacia los demás y hacia ti; porque este carácter puede ser tanto exterior como interior, y cuando se manifiesta en ésta última se puede reflejar en auto lastimarse, depresión, trastornos alimenticios, y muchos problemas más. 

-Otro problema importante con este manejo emocional es creer que las emociones se pueden controlar, tienes que saber que este es un mito. Las emociones no se pueden controlar, éstas son respuestas internas que están buscando la forma de resolver necesidades, necesidad que puede ser interna o externa, pero la emoción es una experiencia interna al ser así no es algo que puedas cortar.

Una vez que tus emociones ya están ahí, lo mejor que puedes hacer es dejarlas fluir, pero permitir que la emoción haga el flujo y se libere, de modo que toda esa energía no se queda atorada en tus músculos o en cualquier parte tu cuerpo producto de un mal manejo emocional. 

-Una vez que estas emociones salen, tienes que regresar mentalmente y reconocer en qué momento perdiste el control, en qué momento la emoción ya era muy grande, pues siempre hay un momento en el que ya no puedes volver, pero hay una palabra, un pensamiento o una acción que inicia todo el asunto.

Lo que está antes de este activador es cuando el camino cambia, por ejemplo: si estás comiendo en un restaurante y alguien llega y te da un puñetazo en la cara, claramente te vas a enojar, pero si esta misma acción sucede dentro de un ring, la reacción será diferente, la experiencia emocional es diferente porque el concepto y el contexto que tú tienes son distintas en ambos momentos. Lo que tienes que hacer es cambiar tu concepto, cambiar la manera en la que recibes y percibes la situación en la que mayormente generas un conflicto emocional. 

Estos conceptos que te menciono los puedes aprender a manejar con una reprogramación mental. En mi curso Reprograma Tu Mente en el que te enseño cómo lograrlo.

En el momento en el que tu resignificas un momento clave que detona tus emociones e identificas cuál es el centro, todo el trabajo lo haces con el centro, con el tronco y todas las situaciones se resuelven porque estás buscando ese concepto central que te hace explotar emocionalmente en todas las situaciones.